Siempre fui bastante soñadora. De entusiasmarme con ideas, imaginar proyectos, pensar en lugares que quería conocer, cosas que quería hacer y experiencias que algún día me gustaría vivir. Muchas veces sin tener demasiada idea de cómo podían suceder.
Y con los años empecé a darme cuenta de algo: muchas veces no es que no sepamos lo que queremos. Es que aprendimos a ponerle límites antes de intentarlo.
Porque no sabemos cómo. Porque nunca lo vivimos. Porque no conocemos a nadie que lo haya hecho. Porque creemos que no somos capaces. O simplemente porque nos acostumbramos tanto a una determinada forma de vivir que dejamos de preguntarnos si podría existir otra.
Este libro nace un poco de ahí. De mi propia búsqueda y de todas las preguntas que fui haciéndome en el camino.
En Creo en la Magia comparto historias personales, reflexiones, herramientas y ejercicios que a mí me sirvieron para conocerme más, indagar en mis propias creencias y entender desde qué lugar estaba viviendo, eligiendo y tomando decisiones.
Vamos a hablar de deseos, creencias, autoconcepto, lenguaje, foco, identidad, gratitud, confianza y de todas esas historias que, muchas veces sin darnos cuenta, repetimos sobre nosotros y sobre lo que creemos posible.
Pero, sobre todo, este libro es una invitación a mirar un poco más hacia adentro.
A conocernos. A hacernos preguntas. A entender por qué vivimos algunas cosas de la manera en que las vivimos y preguntarnos si queremos seguir haciéndolo así.
Porque quizás algunas formas de pensar, reaccionar o elegir nos acompañaron durante años y alguna vez nos sirvieron, pero eso no significa que tengamos que seguir llevándolas con nosotros para siempre.
Podemos revisar. Podemos aprender. Podemos cambiar de opinión. Podemos probar algo diferente.
Y quizás, cuando empezamos a conocernos un poco más, también empezamos a descubrir que tenemos más posibilidades de las que creíamos.
No escribí este libro porque tenga todas las respuestas. Lo escribí desde mi propia experiencia, desde las cosas que fui aprendiendo y, sobre todo, desde las que me sirvieron.
Ojalá estas páginas te ayuden a conocerte un poco más, a cuestionar algunas de las cosas que hasta hoy dabas por ciertas y a preguntarte qué elegirías si dejaras de decidir únicamente desde lo conocido.
Porque quizás no se trate de tener todo resuelto ni de saber exactamente cómo llegar.
Quizás se trate de dejar de cerrar la puerta antes de tiempo.
Y, frente a eso que querés pero todavía no sabés cómo podría suceder, dejarte una pregunta:
¿Y si sí?